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Mostrando entradas de junio, 2026

Aquello que no aparece en los planos

Cuando se habla de arquitectura es común pensar que un proyecto puede comprenderse a partir de aquello que se ve, una planta permite entender la organización de los espacios, una sección revela las alturas y las relaciones entre niveles y una fotografía parece suficiente para formarse una idea del edificio. Sin embargo, existe una diferencia importante entre conocer una obra y comprenderla; muchas veces creemos que la arquitectura se explica por su forma, cuando en realidad gran parte de lo que experimentamos en ella nunca llega a representarse en un plano ni puede capturarse completamente en una imagen. Dalibor Vesely desarrolla esta idea al plantear que la percepción del espacio no ocurre de manera aislada ni inmediata sino que la experiencia arquitectónica está compuesta por múltiples capas que se construyen a partir de la memoria, la cultura, el contexto y las experiencias previas de quien habita un lugar. El espacio nunca es únicamente aquello que el edificio contiene físicamente,...

La materia como vacío emocional, el cuerpo como experiencia

Durante mucho tiempo y aun hasta le día de hoy, la arquitectura se ve como la disciplina que busca organizar un programa funcional mediante la configuración de espacios que se fomenten por la virtud estético-visual (que se vea bonito). Pero ¿Acaso en todo ese proceso de proyección no hay una noción de experimentación y de como se piensa que el usuario se ve en ese proyecto, en como lo vive y experimenta?. Se debe entender que el ser humano no es un lienzo en blanco, uno como ser vivo y sobre todo humano siente, escucha, ve, oye, entiende su alrededor y lo asimila; la experimentación arquitectónica no comienza con solamente delimitar un espacio con un muro, sino en la interacción entre cuerpos que fomentan el espacio construido. Cabe aclarar que los espacios en arquitectura no residen en componentes separados ni mucho menos en la delimitación de muros, sino en la relación del cuerpo con el espacio y en como este lo construye, al fin y al cabo, el espacio no aparece primero y luego el cu...

La ciudad de espaldas a la calle

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  El enfoque de Adolf Loos, que prioriza el diseño "desde adentro hacia afuera", plantea una tensión crítica sobre la responsabilidad de la arquitectura frente al espacio público, sugiriendo que la ciudad corre el riesgo de convertirse en una acumulación de interiores aislados que descuidan el factor colectivo. Al centrar el proyecto en el Raumplan , un sistema donde cada estancia tiene una altura, temperatura y materialidad específica según la disposición del cuerpo, el edificio se concibe como un microcosmos privado y hermético. En este esquema, la fachada deja de ser un elemento de mediación social o un gesto de cortesía urbana para reducirse a una consecuencia técnica: el "ritmo desordenado" de las ventanas en obras como la Villa Müller no busca armonizar con la calle, sino que responde exclusivamente a dónde necesita estar el habitante dentro de la habitación para sentirse a gusto. Esta lógica convierte a la vivienda en una suerte de "ego" arquitectó...

Entre el horizonte y la materia: La Arquitectura como descubrimiento

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La arquitectura suele entenderse a través de sus elementos más visibles: formas, materiales, estructuras o sistemas constructivos. Sin embargo, gran parte de su valor no reside en estos componentes por separado, sino en las relaciones que es capaz de establecer entre ellos. Un espacio adquiere significado cuando logra vincular el cuerpo con el paisaje, el recorrido con la percepción o la materia con la experiencia. En este sentido, la arquitectura no se presenta como una realidad completamente revelada desde el primer momento, si no que: se descubre gradualmente mediante una serie de encuentros que permiten al individuo comprender su posición dentro del mundo. Esta condición resulta especialmente interesante porque transforma la manera en que entendemos el espacio arquitectónico. Un proyecto no se experimenta de una sola vez ni puede reducirse a una imagen estática. Cada desplazamiento revela nuevas relaciones, cada cambio de dirección modifica nuestra percepción y cada elemento del en...

¿Puede un sancocho ser arquitectura?

Está claro que un platillo típico hispanoamericano no es arquitectura per se, desde la disciplina y la academia la respuesta parece evidente, la arquitectura busca proyectar espacios para la reunión de individuos que a su vez apunta a los sentidos de las personas, concediendoles una experiencia, y un sancocho pertenece a la disciplina gastronómica. La diferencia es innegable. Sin embargo, al hacer la pregunta, y plantear la tesis desde un argumento tan fútil, surgió una pregunta más interesante, si el sancocho no es arquitectura, ¿por qué un fenómeno tan común en nuestra cultura puede decirnos tanto de la arquitectura? El origen de la pregunta se viene a dar porque incluso dentro de la arquitectura hace tiempo dejamos de hablar de que la condición inherente de un edificio fuera obra arquitectónica, es un título que se debe ganar. Luis Barragán entendía que su arquitectura era una experiencia capaz de despertar emociones, Juhani Pallasmaa crítica una arquitectura que se reduzca a la vis...
 El cuerpo como prisión espacial Schmarsow sostiene que el origen de la arquitectura está en nuestra "constitución psíquica". Para él, el edificio es una "emanación de la presencia del ser humano". Esta visión es absurdamente antropocéntrica. Al afirmar que "la creación espacial nunca se separa del sujeto", invalida la autonomía del objeto arquitectónico. Si la arquitectura solo existe en relación con los ejes corporales (arriba/abajo, delante/atrás), Schmarsow la reduce a una prótesis sensorial, ignorando que un edificio posee leyes físicas y climáticas que no dependen de que un humano esté allí para "proyectarse mentalmente" en él. El desprecio por la materia resulta problemático por cómo el autor degrada el acto de construir. Califica al "esqueleto técnico" y al "gasto de materia" como simples medios que deben "pasar a un segundo plano" frente al fin estético. Schmarsow ve la piedra y la gravedad como estorbos o, ...
El sesgo psicológico de Schmarsow August Schmarsow fracturó la teoría decimonónica al desplazar el foco desde el objeto material hacia la percepción del sujeto. En su conferencia de 1893, rechaza que la arquitectura sea meramente "tectónica" o un "arte de revestimiento" superficial. Para él, la disciplina es, en esencia, la "creadora de espacio. Si bien este giro hacia lo intangible fue revolucionario, su planteamiento adolece de un antropocentrismo radical que reduce la complejidad arquitectónica a una simple extensión de la anatomía humana. El autor sostiene que la arquitectura es una "emanación de la presencia del ser humano", basada en un sistema de ejes (arriba/abajo, adelante/atrás) inherente a nuestro cuerpo. Esta visión resulta reduccionista: Schmarsow pretende que la "forma intuida del espacio" sea la piedra angular de toda creación, ignorando que el entorno, el clima y la materialidad imponen condiciones que no siempre se alinean c...

La experiencia corporal del espacio: una lectura fenomenológica de las capas espaciales

La experiencia arquitectónica trasciende ampliamente la simple percepción visual de formas y volúmenes, esto es porque el espacio construido solo adquiere sentido cuando es habitado, recorrido y comprendido por un cuerpo en movimiento. Desde una perspectiva fenomenológica, la arquitectura deja de ser un objeto para convertirse en una experiencia que articula la relación entre el ser humano y el mundo que lo rodea. En este contexto, el pensamiento de Dalibor Vesely resulta fundamental al proponer que la arquitectura no puede entenderse únicamente desde parámetros geométricos o funcionales, sino como un sistema de significados que emerge de la interacción entre el cuerpo, memoria, cultura y el espacio vivido. Para Vesely, el habitar implica una comprensión progresiva del entorno, donde la percepción del cuerpo es el que organiza continuamente la experiencia mediante diferentes niveles o capas espaciales que permiten orientarnos, reconocer lugares y construir un sentido de pertenencia....

La arquitectura como experiencia del cuerpo

La arquitectura suele abordarse como una disciplina dedicada a organizar funciones, resolver programas o configurar espacios. Sin embargo, detrás de toda decisión proyectual existe una pregunta fundamental: ¿Quién experimenta realmente la arquitectura? No se trata de un usuario abstracto representado en planos, sino de un cuerpo que percibe, se desplaza, se orienta y construye su relación con el entorno a través de los sentidos. La experiencia arquitectónica no comienza con la comprensión racional de una forma, sino con la interacción física entre el cuerpo y el espacio construido. Esta relación no es un tema secundario en arquitectura: es su condición de posibilidad. Sin un cuerpo que recorra y perciba, el espacio no existe como experiencia; es solo geometría en planos. Buena parte de la tradición moderna del siglo XX tendió a ignorar esta condición, produciendo lo que podría llamarse una arquitectura puramente objetual: edificios que se miran desde afuera, que se fotografían y se pub...

La experiencia de la estereotomía y su reconocimiento con el cuerpo y el espacio

La arquitectura, en su esencia más profunda, no puede reducirse a un mero ejercicio visual o a una composición geométrica bidimensional que se levanta de manera abstracta sobre un plano, sino que constituye, ante todo, la creación de un ámbito físico y existencial para el ser humano. En esta disciplina se toman en cuenta w¿elementos primordiales conformados por el cuerpo, el espacio y la materia, la cual exige ser abordada desde una perspectiva fenomenológica para comprender que nuestro entendimiento del mundo construido no surge de lo racional, sino de la experiencia física, táctil y el habitar. Es precisamente a través de nuestro cuerpo, con sus dimensiones particulares, su capacidad de movimiento y la totalidad de sus sentidos, que el espacio de la arquitectura cobra una verdadera vida y un significado profundo. A finales del siglo XIX, teóricos como August Schmarsow explica que la esencia de la creación arquitectónica radicaba de manera primordial en nuestro sentido corporal del es...

Arquitectura: El arte de la experiencia.

  Arquitectura: El arte de la experiencia. A continuación intentaré, a través de este texto, presentar de la manera más clara posible una visión propia acerca de qué es la arquitectura y en qué momento lo es. Para lograrlo, abordaré el tema desde un punto de vista fenomenológico que busca explicar la gran pregunta. Para iniciar, cabe resaltar que en este escrito se analizará la arquitectura como una disciplina primordialmente material, perceptiva y experiencial . Es decir, todo lo que llamamos arquitectura debe estar siempre relacionado de alguna manera con estos conceptos. Si esto no se cumple, no se podría hablar de arquitectura como tal. Con esto llego a la pregunta central: ¿en qué etapa del diseño, construcción o planteamiento se genera como tal la arquitectura? ¿Es acaso en el momento en que imaginamos? ¿Tal vez cuando lo dibujamos? ¿O cuando ponemos la primera piedra? Para mí la respuesta es clara: existe arquitectura en el momento en que se plasma físicamente una idea espac...

Paisajes Estáticos y Cuerpos en Movimiento

 El cuerpo no ocupa el espacio, lo cuestiona. Lo más radical es no concebir el espacio como algo que preexiste: existen los lugares, y es tarea nuestra descubrirlos. Desde siempre hemos estado frente al espacio, pero no lo habíamos habitado aún. Esa búsqueda de estar cubiertos, refugiados, nos revela algo: no buscamos la masa, sino el vacío que esta contiene, y es esa relación entre exterior e interior la que nos permite dialogar con el entorno — intersubjetividad — y luego, en cómo relacionamos esas masas huecas entre sí, donde comienza la intercorporalidad. Nuestras edificaciones actúan como un recorte al horizonte.  Es innato al ser humano querer poseer las cosas: el famoso “poseo lo que veo”. Por eso, el paisaje es el fondo sobre el cual habitamos. Ahora bien, los conceptos de masa-espacio y fondo-figura son relaciones, así como lo son la intersubjetividad o la intercorporalidad, pero a estas hay que añadirles otras referencias. Gormley, durante toda su vida trabajó en pro...

El cuerpo no ocupa el espacio: lo construye

Cuando pensamos en arquitectura solemos imaginar edificios, materiales o formas construidas. Sin embargo, después de revisar los textos de August Schmarsow, Martin Heidegger y Maurice Merleau-Ponty, surge una pregunta distinta: ¿qué pasaría si el verdadero material de la arquitectura no fuera el concreto ni el ladrillo, sino el cuerpo humano? Durante mucho tiempo la arquitectura fue entendida como el arte de organizar objetos en el espacio. Sin embargo, los autores estudiados en clase plantean una visión diferente. El espacio no es un escenario vacío donde posteriormente aparece el ser humano; por el contrario, el espacio existe porque hay un cuerpo que lo percibe, lo recorre y le da sentido. Esta idea adquiere especial fuerza en el pensamiento de Maurice Merleau-Ponty. En El ojo y el espíritu , el filósofo cuestiona la idea de que la visión sea un proceso puramente racional o una simple lectura de información. Para él, vemos porque habitamos un cuerpo. El cuerpo no es un objeto entr...

Figura-Fondo y Horizonte en la Ciudad

¿Cómo determinar la partida de la noción de ciudad? Es importante para saber el sujeto del texto: la ciudad debe ser densa, esta densidad produce excedentes que le dan relación, que permiten su sustento y sostenimiento, sustentándose de su entorno y cualificando su producción y consumo, y comparte con otras ciudades. Más allá de sus términos funcionales, empieza a dirigirse como un sentido en plano Nolli —por así entenderla— la conformación del horizonte en la creación del recinto urbano. Como Chillida creaba la noción del punto que configura el sitio para dar resultado cultural más complejo del lugar. Se busca conectar esta a una relación casi arquitectónica en la ciudad, una noción que plantea orden y jerarquía. Partiendo de la ciudad colonial como unidad compacta, la perspectiva condensa el horizonte, creando un recinto cuadrilátero con calles y carreras configuradas que daban una noción compacta que marca claramente este punto de origen: la plaza. Más luego, este espacio crea activ...

Sembrar el Habitar: El Código Genético del Espacio

  A finales del siglo XIX, August Schmarsow transformó radicalmente la teoría arquitectónica al postular que la esencia de nuestra disciplina no reside en las fachadas materiales, ni en la rigidez de los muros o los techos por sí solos, sino en la creación del espacio a partir de nuestro propio sentido corporal. El espacio, bajo esta mirada fenomenológica, no es un contenedor pasivo o una coordenada geométrica abstracta que espera flotando a que lleguemos; es una emanación directa de nuestra configuración somática. Nosotros, a través de nuestra verticalidad axial —el arriba y el abajo, el adelante y el detrás, la simetría de nuestra izquierda y derecha— ordenamos, proyectamos y cargamos de intencionalidad el entorno. Así, el vacío métrico se transforma en lo que Martin Heidegger definiría como un "lugar" de arraigo, un punto donde el construir encuentra su verdadera razón de ser en el acto de habitar, cuidar y permanecer en reciprocidad con el mundo. Toda la tradición más ric...