La luz sabe construir

El espacio no es algo que simplemente encontramos, sino algo que vamos construyendo con el cuerpo. Dalibor Vesely ilustra esta idea de manera casi física a través del experimento de las gafas invertidas: cuando el cuerpo pierde la capacidad de orientarse hacia arriba o hacia atrás, esas categorías dejan de tener sentido. Esto sugiere que el espacio no antecede al sujeto, sino que se activa cada vez que alguien lo habita, lo recorre, lo mira. Es una idea que cuestiona la comprensión cartesiana del espacio como un contenedor neutro, medible desde afuera.

Siguiendo esta lógica, resulta coherente pensar la experiencia espacial en capas. Primero está lo topológico, esa relación básica de estar dentro, fuera, encima o debajo. Luego la orientación, ese instante casi instintivo en el que el cuerpo reconoce dónde está antes incluso de pensarlo. Y finalmente la visibilidad, lo que efectivamente se ve. Lo interesante es que esta última capa, la que normalmente asociamos con la arquitectura, depende por completo de las otras dos: cuando un edificio se reduce solo a su imagen, pierde justamente lo que lo sostenía.

A esta reflexión se suma la distinción que propone David Leatherbarrow entre geología y topografía, que permite pensar el suelo no como una superficie fija, sino como el resultado de las actividades humanas acumuladas sobre él. La metáfora del palimpsesto —esas tablillas de cera donde la escritura anterior no desaparece sino que se hunde y se mezcla con la nueva— describe con precisión cómo el cuerpo habita el espacio. Nunca se percibe todo de una vez: siempre hay un exceso, algo que quedó atrás y algo que todavía no se revela.

Esa percepción parcial y temporal conecta de forma natural con la noción de attunement que desarrolla Alberto Pérez-Gómez. Si la topografía obliga a recordar y anticipar, la entonación obliga a sincronizarse, no solo con el espacio, sino con los ritmos del mundo. La luz, el clima y las estaciones operan como una especie de lenguaje que el cuerpo interpreta sin necesidad de reflexión consciente. El experimento de László Moholy-Nagy, con esos círculos de luz proyectados durante cuarenta y cinco minutos en un auditorio a oscuras, resulta revelador en este sentido, pues muestra que la luz no solo ilumina objetos, sino que puede construir un espacio propio, tangible, casi habitable.

Pensadas en conjunto, estas ideas sugieren que el cuerpo, el espacio, la luz y la actividad humana no son elementos separados, sino que se activan mutuamente. El cuerpo no ocupa el espacio, lo constituye. La luz no ilumina el espacio, lo hace perceptible en el tiempo. Y la actividad humana, esas huellas invisibles y esas rutinas cotidianas, termina siendo el verdadero cimiento sobre el que se sostiene cualquier experiencia arquitectónica. Pocas obras permiten observar esta trama de relaciones con tanta claridad como Ten Holes of Light, la vivienda diseñada por Kiyotoshi Mori y Natsuko Kawamura (MDS), donde la teoría deja de sentirse abstracta y se vuelve una experiencia concreta, casi corporal.

Cerrar casi por completo la vivienda, dejando apenas diez perforaciones para la luz, puede leerse como una aplicación directa de la idea de attunement. No hay una vista constante del paisaje, pero sí una sincronización permanente con la hora, la estación y el clima, porque la luz que entra cambia todo el tiempo. La arquitectura no depende de un objeto fijo, sino de un ritmo que el cuerpo reconoce poco a poco.

El uso de superficies negras permite además pensar la oscuridad como una condición necesaria y no como un problema por resolver, en un eco directo del experimento de Moholy-Nagy, donde la oscuridad del auditorio permitía que la luz se volviera tangible. Al absorber casi toda la luz, cualquier pequeña entrada lumínica adquiere en la casa una presencia enorme, en una estrategia que más que iluminar el espacio lo construye.

La organización espacial de la casa invita, a su vez, a pensar en la propuesta de Leatherbarrow. Los recorridos nunca permiten comprender toda la vivienda al mismo tiempo; la percepción ocurre gradualmente, un espacio que se revela por partes. Esto dialoga con la idea del palimpsesto y del exceso, ese algo que siempre queda fuera de la percepción inmediata, en una experiencia que se acumula con el tiempo y no se ofrece como totalidad instantánea.

Los propios arquitectos reconocen la influencia de Tadao Ando, en especial por el uso de pocas entradas de luz muy precisas, un gesto que remite al Templo del Agua, donde la luz se convierte en un evento físico, casi corporal, más que en un recurso estético. Ten Holes of Light no busca el mismo choque lumínico del templo de Ando, pero sí parece compartir la idea de que la luz escasa se experimenta con el cuerpo entero, no solo con la vista. La referencia a Jun'ichirō Tanizaki y su idea de la penumbra como condición para apreciar la textura refuerza esta lectura: no se trata de negar la oscuridad, sino de dejar que la luz aparezca dentro de ella como un acontecimiento particular, en contraste con una arquitectura entendida como simple imagen o consumo visual. Ten Holes of Light se resiste a esa lógica, al construir una experiencia que solo puede entenderse habitándola.

En ese sentido, el proyecto puede leerse como una materialización fiel de la idea de que el espacio depende del cuerpo, del tiempo y de la luz, y no de un contenedor fijo. La casa no se recorre de una sola vez ni se comprende con una sola mirada; se va revelando, como sugiere Leatherbarrow, y se va sincronizando con quien la habita, como propone Pérez-Gómez, en un microcosmos que, aunque cerrado hacia el exterior, permite pensar el espacio como una experiencia corporal y temporal. Queda la sensación de que ni la reflexión teórica ni el proyecto piden ser leídos de una sola vez: ambos insisten en que el sentido aparece despacio, casi a pesar de uno mismo, en la repetición de un recorrido o en la espera de que la luz cambie de posición. Tal vez ese sea el punto en común más honesto entre Vesely, Leatherbarrow, Pérez-Gómez y esta casa cerrada de MDS: la idea de que habitar es, antes que nada, un ejercicio de paciencia.

Comentarios

  1. Me parece bien resuelta la lectura de Leatherbarrow en Ten Holes of Light: no te quedas en la metáfora del palimpsesto, sino que la amarras a algo concreto y verificable en el proyecto los recorridos que nunca revelan la casa completa de una sola vez, la percepción que se acumula por partes. Yo trabajé con ese mismo autor en mi segundo texto y sé lo fácil que es quedarse solo en la imagen bonita sin aterrizarla en el edificio; aquí sí hay ese aterrizaje.
    También funciona bien el eco con Moholy-Nagy: tomar la oscuridad como condición y no como problema es un giro que conecta de forma consistente con Tanizaki y con el proyecto mismo, sin forzar la cita.
    Lo único que le pediría es un poco más de foco: el texto reúne a Vesely, Leatherbarrow, Pérez Gómez, Moholy-Nagy, Tanizaki y Ando, y aunque todos calzan, en algún punto la casa termina sosteniendo demasiadas ideas a la vez. Me hubiera gustado ver cuál de todas consideras la más determinante para entender el proyecto, más que verlas todas aplicadas por igual.

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  2. Es muy interesante en como desglosas las obras de los referentes presentados y en como los asocias y creas relación entre ellos. Hay una condición entorno a la experimentación de la topografía que implica una descomposición de las capas de la experiencia espacial que se logró entender de buena manera con los textos y demás autores. Siento que faltó algo mas de profundización de algunas cosas como la exploración de la visión de Alberto Pérez Gómez que solo se menciona muy por encima y no se complementa con los otros apartados del texto.

    De otra manera, siento que el ejemplo que detallas está muy bien seleccionado para el ejemplo que quieres dar, ya que al revisar la casa, se logra apreciar como se obtiene un juego de luces y sombras que no se repiten, aparte que el usuario siempre es el que dictamina el espacio y en como interactúa con el, aparte de que está bastante interesante en como mediante los autores explicas la casa, y siento que además se entiende la visión que se quiere dar y en como se logra, sobre todo con el tema las sombras,

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