La Geometría corporal como concepción del espacio
La geometría corporal como concepción del espacio parte de entender que el habitar es la manera en que los mortales son en la tierra, es decir, que el cuerpo humano no ocupa el espacio como un objeto más, sino que lo constituye desde su propia condición de estar situado. El construir, en tanto forma de habitar, se despliega en dos sentidos complementarios: por un lado, el cuidar, aquel que cultiva el crecimiento, como en la agricultura y por otro, el erigir edificios, que da forma material a ese habitar. En ambos casos, el cuerpo actúa como referencia geométrica primera: de él surge el horizonte, entendido como la proyección de su propia corporeidad hacia el entorno, y de esa relación cuerpo-horizonte se desprende una suerte de pirámide de abstracción mediante la cual lo concreto (el gesto, la postura, el movimiento humano) se traduce progresivamente en categorías espaciales más generales. A su vez, este proceso puede leerse como un ciclo que gira siempre alrededor del cuerpo como centro ordenador. Finalmente, cabe recordar que no todo espacio es un lugar: solo aquello que es en sí mismo una ubicación puede abrir un espacio para un sitio, lo que significa que la geometría corporal no solo mide o delimita, sino que funda las condiciones mismas para que algo pueda ser habitado.
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