La experiencia corporal del espacio: una lectura fenomenológica de las capas espaciales

La experiencia arquitectónica trasciende ampliamente la simple percepción visual de formas y volúmenes, esto es porque el espacio construido solo adquiere sentido cuando es habitado, recorrido y comprendido por un cuerpo en movimiento. Desde una perspectiva fenomenológica, la arquitectura deja de ser un objeto para convertirse en una experiencia que articula la relación entre el ser humano y el mundo que lo rodea. En este contexto, el pensamiento de Dalibor Vesely resulta fundamental al proponer que la arquitectura no puede entenderse únicamente desde parámetros geométricos o funcionales, sino como un sistema de significados que emerge de la interacción entre el cuerpo, memoria, cultura y el espacio vivido. Para Vesely, el habitar implica una comprensión progresiva del entorno, donde la percepción del cuerpo es el que organiza continuamente la experiencia mediante diferentes niveles o capas espaciales que permiten orientarnos, reconocer lugares y construir un sentido de pertenencia. 

La primera de ellas corresponde a la capa topológica, entendida como la estructura primaria mediante la cual el cuerpo establece relaciones espaciales básicas con el entorno. Antes de identificar materiales, estilos o dimensiones, el ser humano comprende por medio de su intuición si un espacio está abierto o cerrado, si conecta con otro recinto, si representa un límite, un umbral o un refugio. Esta comprensión no depende inicialmente de mediciones objetivas, sino de relaciones de proximidad, continuidad, contención y conexión que el cuerpo experimenta mientras habita. La topología arquitectónica organiza la experiencia mediante secuencias espaciales que permiten al usuario entender y reconocer recorridos, permanencias y transiciones. Es por eso que, la arquitectura no se percibe como una suma de espacios independientes, sino como un tejido donde cada espacio adquiere significado por la manera en que enlaza con los demás. El cuerpo se actualiza constantemente con el movimiento, permitiendo comprender la totalidad del edificio incluso antes de haberlo recorrido por completo.

Le sigue la capa de orientación, que está enlazada con la capacidad del ser humano para ubicarse dentro del espacio y comprender su posición respecto al proyecto arquitectónico. Orientarse no significa únicamente conocer un punto cardinal, este también implica reconocer referencias espaciales capaces de otorgar un equilibrio para tener un perspectiva del recorrido. Cuando estas referencias existen, el desplazamiento se vuelve parte de una experiencia fluida y significativa, en cambio, cuando estas no se encuentran presentes, la persona experimenta incertidumbre y/o desorientación. Vesely sostiene que esta condición no constituye un error del diseño, sino una posibilidad expresiva de la arquitectura, capaz de transformar el movimiento corporal en parte de la narrativa espacial donde cada decisión del recorrido modifica la comprensión del edificio. Así, la orientación no depende exclusivamente de la visión, sino también de la memoria corporal que registra distancias recorridas, cambios de dirección, variaciones de iluminación y relaciones entre los distintos espacios.

La tercera dimensión corresponde a la capa de visibilidad, la cual nos habla que el espacio se revela progresivamente al observador. En el ámbito de la arquitectura no es posible comprender un edificio desde un único punto de vista, sino que toda percepción se encuentra condicionada por la posición del cuerpo y por la secuencia temporal del recorrido. La visibilidad muestra aquello que puede verse, aquello que permanece oculto y aquello que se descubre más adelante. Particones, estructuras, patios, corredores y cambios de nivel funcionan como elementos que controlan lo que se quiere mostrar para el usuario. De este modo, la arquitectura construye una experiencia donde la expectativa resulta tan importante como el descubrimiento mismo. Cada uno de los espacios producen nuevas relaciones visuales que modifican la interpretación de todo el proyecto, permitiendo que el espacio conserve siempre un margen de misterio y exploración.

Un ejemplo que materializa de manera ejemplar estas ideas es la Biblioteca de Exeter, diseñada por Louis Kahn. En este edificio, la experiencia arquitectónica se construye a partir de una secuencia espacial que permite al cuerpo descubrir progresivamente la totalidad del lugar. Desde el ingreso, el visitante establece relaciones topológicas entre espacios abiertos, corredores y salas de lectura que se organizan alrededor de un vacío central, el cual actúa como el principal elemento de referencia durante todo el recorrido. Esta organización facilita la orientación sin recurrir a señalizaciones evidentes, ya que es la propia configuración espacial la que guía intuitivamente el desplazamiento del usuario. Paralelamente, la capa de visibilidad se manifiesta por medio de las perspectivas, donde las aperturas, balcones interiores y cambios de escala permiten observar fragmentos del edificio antes de acceder a ellos, despertando constantemente la curiosidad y favoreciendo una comprensión gradual del conjunto. La luz natural, acompaña este proceso al destacar determinados espacios y enfatizar la jerarquía de los recorridos. De esta manera, la biblioteca trasciende su función como depósito de libros para convertirse en un lugar donde el cuerpo, la orientación y la percepción visual construyen una experiencia arquitectónica coherente y significativa, demostrando cómo el espacio adquiere sentido a través del movimiento y de la relación continua entre el habitante y su entorno.

Comentarios

  1. Me parece que usar la Biblioteca de Exeter es emplear un referente muy acertado para materializar la tesis de Vesely, el espacio, así funcione como unidad está compuesto por permanencias, recorridos, cambios de escala, atmosferas, que no son ajenos los unos a los otros, por eso funciona tan bien como elemento compuesto, pero a su vez cada espacio independiente transmite y busca enseñar algo distinto al usuario que es desde el cual se percibe la arquitectura, adicional a esto la biblioteca sabe diferenciar muy bien lo optico de lo haptico, mostrando una coraza permeable que por más que esté en sincornia con el interior, no se puede entender el proyecto unicamente con su fachada, es necesario habitarlo para entenderlo como el todo que es.

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