El Intersticio en Alzado; Umbrales que Conforman Lugar
Son muchos factores los que llevaron a los primeros homínidos a establecerse en un “punto” x, condiciones climáticas, escasez de comida, conflictos con otros grupos, o simplemente la necesidad de parar y permanecer en ese punto. Es de esta forma como nos empezamos a arraigar y habitar —antes de construir—. Sin embargo, este primer hecho nos permite ubicarnos referente a algo: nosotros, en nuestra condición mortal, estamos ligados a la tierra y habitamos en ella; obtenemos comida de ella y la cuidamos, pero son las primeras construcciones, no de tipo refugio, sino las de carácter monumental, el altar, la componente vertical que nos une a los astros en el cielo y estar más cerca de las divinidades.
Poco a poco
nos expandíamos y utilizábamos más tierra, llegando así a crear los primeros indicios de ciudad, tejido
urbano, que como el crecimiento mismo de la población eran dispersos, por lo
que fuimos llenando estos “intersticios” con construcciones horizontales,
que nos permitieran habitar el sitio, perdiendo nuestra conexión con el arriba. Entonces
emergen edificaciones, la gran mayoría de tipo religiosa que intentan llevar
sus puntas hacia lo más alto. Ahora bien ¿por qué estos tipos de espacios (antes
intersticios, donde no había función alguna, y necesitaba de un elemento
ordenador) no fueron ampliamente trasladados a la vivienda?, como mortales, nos
hemos dedicado a saturar los espacios y olvidamos el “retten” debemos volver a guardar nuestra conexión con
el suelo, y ampliarnos hacia la vertical, quizás ya no de la forma sacra como
se podría experimentar en una imponente catedral gótica, pero si con la
percepción, y con aquellas experiencias que a cada uno de nosotros nos cree
un afecto de regocijo en el espacio. De cierta manera, esto nos hace pensar en como
construía Loos, no tan solo por componer en alzado, que ya rompe lo suficiente
lo convencional, sino porque “imagina” (crea
intangiblemente) los espacios desde dentro, desde la percepción del cuerpo,
creando instancias
de interacción donde podamos crear un diálogo intersubjetivo con espacios
funcionales, mediante estos espacios de intersticio cuya función es darle confort a un cuerpo.
Pensar en intersticios,
verticalidad y manejo de temperaturas adaptada al concepto de cultivo y cuidado
de la tierra rememora el proyecto de los baños termales en Vals, realizados por
Peter Zumthor, primero, reconecta con la tierra integrando material de canteras
cercanas a sus laderas, reconfigurando el paisaje a una especie de asentamiento geológico, donde primero
estuvieran los grandes monolitos, y luego si la intervención del humano. Por
otra parte su desarrollo vertical, además de las separaciones entre las losas
tanto por cuestiones técnicas como de atmósfera, nos permite no solamente acceder
al cielo por medio de la altura, sino estando bajos podemos observarlos y estar
bajo su influencia, Zumthor se interesó en la acústica del lugar para que el
retumbar de las gotas fuera una experiencia sensorial, acercándonos lo más
posible a la divinidad de la que explicaba Heidegger. Los recorridos propuestos
(y obligatorios) crean umbrales donde al estar en un sitio puedas
visualizar otros puntos, incluso diferencia alturas hacia el interior
permitiendo tener un nuevo horizonte sobre un mismo espacio, finalmente
la distribución de los espacios, generan una “espacialidad” acorde a la
relación exterior con una temperatura media a cálida y el interior con zonas de
media a fría.
Las Termas recrean
al homínido que decidió pausar un momento, reconocer y admirar su entorno, sentirse
acogido por él y transformar ese punto con la colocación de grandes piedras que
tenía disponibles a su alrededor, aviando esta nueva ubicación que ahora brinda
de mayor complejidad transformándolo en un lugar, el cual se encuentra en El
Espacio, pero ahora este lugar
coliga a otros lugares que puede crear junto a este, dando lugar a espacios,
cada uno con su propia condición, por último quiere “ascender” simbólicamente,
pues ya de por sí, marcar un sitio ya es simbólico, se le añade espacialidad a
estos espacios erigiendo los primeros inicios de lo que luego llamaríamos arquitectura,
y que evocan Las Termas, pues nos llevan a esa primera condición homínida donde
la piedra, la luz, el agua y el silencio conjugan.
Me parece una propuesta teórica muy sugerente la forma en que rescatas el concepto de "intersticio en alzado" para criticar cómo la vivienda actual ha saturado el suelo y ha perdido la conexión con la verticalidad. El paralelismo que trazas entre el asentamiento primitivo del homínido y la experiencia geológica, térmica y acústica que diseña Zumthor en las Termas de Vals es impecable para entender cómo la arquitectura puede volver a conectar la Tierra con el Cielo.
ResponderEliminarSin embargo, al reflexionar sobre tu pregunta de por qué estos espacios intersticiales y de confort no se han trasladado con éxito a la vivienda común, surge un cuestionamiento crítico. El modelo de Adolf Loos que mencionas (Raumplan) o el de Zumthor siguen dependiendo de una preconfiguración rígida y monolítica: son bloques de piedra o muros fijos que deciden, de antemano, cómo debe moverse y sentir el cuerpo.
Si el habitante de la vivienda contemporánea ya no es un homínido estático, sino un cuerpo cuyas dinámicas, temperaturas y relaciones cambian constantemente, el problema no se resuelve solo añadiendo altura o vacíos fijos en el alzado. El verdadero reto para lograr ese "cultivo y cuidado" (retten) en el espacio doméstico sería dejar de proyectar el intersticio como un vacío atrapado entre muros pesados, y empezar a pensar en componentes habitacionales que sean flexibles y capaces de reconfigurarse por sí mismos. El confort del cuerpo no debería ser una condición congelada en la piedra, sino el resultado de una arquitectura que pueda mutar y transformarse a la par de las necesidades vivas de quien la habita.
Me parece muy bien logrado el ejemplo que das para articular tu planteamiento a través de las Termas de Zumthor, la relación piedra-luz-agua-acústica demuestra una lectura acertada y sensible del proyecto. Sin embargo, hay algo que no me queda muy claro, mencionas que la vivienda no adoptó los espacios de intersticio como sí lo hicieron los edificios religiosos, pero no profundizas en por qué ocurrió esa separación. ¿A qué crees que se debe esa diferencia? ¿Es un problema cultural, económico, o hay algo en la naturaleza misma de lo doméstico que lo resiste?
ResponderEliminarConsidero que esta diferencia puede estar relacionada con la propia naturaleza de la vivienda. Mientras los espacios religiosos buscan generar experiencias colectivas, simbólicas y de contemplación, la vivienda suele responder a necesidades más inmediatas de funcionalidad, privacidad y eficiencia. Sin embargo, no creo que sea únicamente una cuestión práctica; también influyen factores culturales y económicos que históricamente han priorizado la optimización del espacio doméstico sobre la creación de recorridos o lugares intermedios.
EliminarEl texto plantea una reflexión interesante sobre cómo la arquitectura surge de una necesidad humana de arraigo, pero también de una búsqueda constante por relacionarnos con aquello que nos trasciende. Me parece especialmente interesante la idea de los intersticios como espacios que permiten recuperar una conexión con la tierra y, al mismo tiempo, con la verticalidad y el cielo. La relación que se establece entre esta idea, Loos y las Termas de Vals de Zumthor permite entender la arquitectura no solo como una construcción física, sino como una experiencia corporal y sensorial. Sin embargo, considero que la reflexión podría profundizar más en cómo estos conceptos se traducen en la experiencia cotidiana del habitante, ya que es precisamente en la percepción y en el recorrido donde estas relaciones entre tierra, cuerpo, espacio y naturaleza adquieren verdadero significado.
ResponderEliminarAl final, no basta con ocupar un espacio, la arquitectura aparece cuando ese espacio es capaz de generar una experiencia, conectar con el entorno y permanecer en la memoria de quienes lo habitan. Creo que esa relación entre lugar y experiencia es lo que le da verdadero sentido al proyecto.
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