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La Emanación del Espacio: El Cuerpo como Origen del Hecho Arquitectónico

¿Qué es realmente un lugar? Me parece genial pensar que un sitio no es solo una coordenada en un mapa, sino, ante todo, una extensión de nuestro propio cuerpo. Normalmente nos enseñan a entender la arquitectura de una forma muy fría: a través de planos, maquetas, cortes o fotos fijas en redes sociales. Sin embargo, la realidad es que los espacios se sienten y se miden con la piel, el movimiento y las relaciones con los demás. A veces se nos olvida que no podemos comprender un edificio o una plaza si no entendemos primero cómo el ser humano experimenta su propia presencia física en el mundo. Para meternos de lleno en esta idea, el planteamiento de August Schmarsow en su texto sobre la esencia de la creación arquitectónica resulta clave y cambia por completo la jugada. Él proponía que la verdadera esencia de nuestra disciplina no reside en las fachadas materiales, ni en los muros o los techos por sí solos, sino en la creación del espacio a partir de nuestro propio sentido corporal. Esto ...
 Habitar el silencio: Luis Barragán y la construcción de la experiencia espacial La arquitectura suele enseñarse y comprenderse a través de planos, cortes, fachadas y modelos tridimensionales. Sin embargo, existe una dimensión de la disciplina que difícilmente puede reducirse a la representación gráfica: la experiencia corporal del espacio. A lo largo del curso Cuerpo y Espacio , hemos explorado cómo diferentes autores y arquitectos han cuestionado la idea de que la arquitectura sea únicamente una organización funcional de formas y programas. Entre ellos, August Schmarsow, Martin Heidegger y Juhani Pallasmaa coinciden en señalar que el espacio arquitectónico no existe como una realidad abstracta e independiente, sino que adquiere sentido a través del cuerpo que lo percibe, lo recorre y lo habita. Esta reflexión encuentra una expresión particularmente clara en la obra de Luis Barragán, uno de los arquitectos más importantes de América Latina durante el siglo XX. Su arquitectura demu...

El Cuerpo como Umbral: Hacia una Ontología del Espacio Habitado

       El Cuerpo como Umbral: Hacia una Ontología del Espacio Habitado       La historia de la cultura occidental ha tendido persistentemente a reducir la arquitectura a una dimensión puramente objetual. Se la confina, con excesiva ligereza, al dominio de la técnica constructiva, a la resolución de problemas funcionales o a la mera especulación estética de las formas en un vacío geométrico. Bajo esta mirada cartesiana, el espacio es entendido como un contenedor homogéneo, tridimensional y abstracto, y el cuerpo humano como una máquina biológica que simplemente se desplaza en su interior. Sin embargo, al despojar a la arquitectura de su dimensión existencial, se olvida que los muros, los vanos y las texturas no poseen significado en sí mismos; lo adquieren únicamente cuando entran en resonancia con la experiencia encarnada del sujeto. La arquitectura no es la producción de objetos estáticos para ser contemplados desde la distancia, sino la creación...

Habitar antes de construir, sentir antes de dibujar

Hay una pregunta que la arquitectura lleva mucho tiempo evitando: ¿qué ocurre antes de que se dibuje el plano? No se trata de una pregunta sobre el proceso creativo ni sobre la inspiración del arquitecto. Es una pregunta más incómoda: ¿qué sucede en el momento en que un cuerpo entra en un espacio, antes de que ese espacio haya sido concebido como figura sobre papel? Responder esto obliga a reconocer que la arquitectura ha puesto el carro antes del caballo durante casi dos siglos, y que el plano arquitectónico esa herramienta que se cree neutra, es en realidad un instrumento que suprime exactamente lo que debería preservar. August Schmarsow lo enunció con una claridad que su época no supo del todo escuchar: la arquitectura es, en su origen, una emanación del cuerpo en el espacio. El ser humano que se reconoce como centro de un sistema de coordenadas arriba y abajo, adelante y atrás, izquierda y derecha, no está describiendo un espacio geométrico; está habitando uno. La dimensión que más...

El horizonte como herramienta proyectual

  En Construir Habitar Pensar (1951), Heidegger propone una distinta concepción de lo que hoy en día entendemos como la labor arquitectónica : construir no conduce al habitar, construir de por sí es habitar. El espacio no existe antes del cuerpo que lo ocupa. No es un contenedor que se llena, sino algo que ocurre, que se produce en la relación entre el ser humano y el mundo. Como escribe Heidegger, "la relación del hombre con lugares y, a través de lugares, con espacios, reside en el habitar. La relación hombre y espacio no es otra cosa que el habitar pensado en su esencia." Esta afirmación va más allá del sentido técnico arquitectónico. Es una lección sobre el modo en que el ser humano existe. contraria a la que nos han acostumbrado a construir. Lo que sostiene ese habitar es lo que Heidegger llama la cuaternidad: tierra, cielo, mortales, divinos. No cuatro elementos separados sino una unidad que el habitar preserva. Habitar auténticamente es estar en esa relación, mantene...

La Cuaternidad de Heidegger y el Genius Loci

  El espacio lo podemos pensar como Schmarsow, comprendiéndolo como un sistema de coordenadas tridimensional que se origina según nuestra experiencia sensorial y somos nosotros mismos el centro donde se intersecan estas coordenadas. Sin embargo, la esencia de la arquitectura no se basa simplemente en llenar un vacío preexistente, sino en la creación de un "lugar" que aparece a través del acto de "habitar". Como lo plantea Heidegger, la construcción como el "puente" no se sitúa en un sitio que ya estaba allí, sino que es la "cosa" misma la que confiere un sitio al reunir la Cuaternidad - Tierra, Cielo Divinos y Mortales. Para que el espacio se convierta en lugar, necesita también un centro dinámico, el cuerpo humano actúa como un sistema axial horizontal en la tridimensionalidad del espacio. Ahora bien, Heiddeger plantea un sistema perfecto, en el que deben estar presente todos los actores para que funcione, podríamos excluir alguna de ellas s...

La persona como lugar

  La persona como lugar Heidegger, en su texto construir, habitar, pensar, plantea unas lógicas relaciones concretas y con un orden especifico de como se establece a gran escala una región, partiendo del punto, que al establecer un significado se transforma en una ubicación y al establecer la relación entre puntos con significado se establece un sitio, donde gracias a la relación que tiene ese sitio con el horizonte es capaz de convertirse en un lugar, y por las relaciones experienciales, sensoriales e intelectuales que el lugar en potencia es capaz de crear se vuelve un espacio, se debía dejar claro por desarrollo del concepto estás lógicas espaciales de Heidegger. Sí las condiciones por las cuales se establece un espacio son la transformación en el significante de un punto, ¿una persona puede llegar a ser un espacio? y que tan alejado se está de que se pueda considerar al mismo individuo arquitectura, sin la necesidad de presenciar procesos formales más allá de los que ya se cons...